domingo, 31 de julio de 2011

Comentario de TV: Los archivos del cardenal


La gran virtud de Los Archivos del Cardenal es situarse por encima de elementos que podrían haber desviado la atención. Por un lado, la temática está un tanto cansada y el discurso que predomina al respecto es, convengamos, políticamente correcto. Por el otro, el cliché de “rescatar la memoria histórica” podría haberla proyectado como una obra especiosamente significativa. Sin embargo, esta producción triunfa en el debate sustancioso: ¿es una buena serie de ficción? Sí, lo es. ¿Despegará como realización mayor? Sólo los próximos capítulos lo dirán.

En los hechos, la serie está fechada a finales de los setenta y principios de los ochenta. Se inscribe en el género del thriller político y se plantea principalmente desde dos puntos de vista: los de Ramón Sarmiento (Benjamín Vicuña) y Laura Pedregal (la extraordinaria Daniela Ramírez). Él es abogado de familia conservadora y ella trabaja junto a su padre (Alejandro Trejo) como asistente social en la Vicaría de la Solidaridad, investigando casos de violaciones a los derechos humanos. La convergencia entre ambos dará paso a un nudo dramático amoroso y hará evolucionar sus roles.

Dirigido por Nicolás Acuña y escrito por Josefina Fernández, el proyecto está inspirado en casos reales de dicha vicaría, organismo de la Iglesia Católica creado en 1976 para denunciar los abusos del régimen y ayudar a las víctimas. El rescate de la épica de esa colectividad en el contexto socio-político que corre por encima del relato, que llega a cancelar toda forma de justicia y a instalar la sensación de impunidad, corresponde al terreno donde esta propuesta construye su verdadero altar.

El capítulo estreno de Los Archivos… debutó el jueves pasado con 20 puntos de rating y se centró en los restos de 15 personas incineradas a fines de 1973 en Lonquén. Curioso es constatar que su momento más alto no estuvo en los golpes de nervio que, desde luego, caracterizan a un thriller, sino en la sentida conversación entre el cabo de Carabineros Catrileo y Sarmiento, cuando el primero confiesa que, obedeciendo órdenes superiores, asesinó a un amigo de la adolescencia de ambos. Fue la mejor escena y el mejor diálogo.

La propuesta de ficción de TVN –cuatro años de investigación, cinco meses de rodaje- está elaborada desde un prisma de nuestra historia y, en consecuencia, reclamar un tratamiento riguroso es pedir demasiado. Tampoco es sensato exigir un gran debate que ni siquiera abrieron películas como Machuca, Isla Dawson o Post Mortem. Y además no olvidemos que el cine- o la televisión, en este caso- y la historia trabajan con materiales diferentes

Los Archivos… es una propuesta convincente, recia, seria y hecha en serio. Quizás no tenga tanta novedad. Quizás no pase a la historia (tampoco tiene que ser una meta). Aún así, es mucho más de lo que tiene la mayoría de las producciones de la tv abierta de hoy.

LOS ARCHIVOS DEL CARDENAL (TVN)
Dirección: Nicolás Acuña Con: Benjamín Vicuña, Daniela Ramírez, Alejandro Trejo, Francisco Melo, Néstor Cantillana, Paly García, Iván Álvarez Horario: Jueves 22:50 hrs.

sábado, 30 de julio de 2011

Crítica de Cine: Prueba de amor, por Ascanio Cavallo

Tres personajes devastados: este es el principio operativo de esta película. A los dos minutos y medio, el joven de 18 años Bennett Brewer (Aaron Johnson) muere en un brutal accidente carretero, horas después de tener su primera experiencia sexual. Aquí comienza la travesía sin fondo de los tres protagonistas: el padre, Allen (Pierce Brosnan), que intenta mantener su integridad evitando hablar del hijo muerto; la madre, Grace (Susan Sarandon), que se empeña obsesivamente en saber qué pasó en los últimos 17 minutos de agonía de Bennett, y el hermano menor, Ryan (Johnny Simmons), que finge culpar a su hermano pero en verdad se culpa a sí mismo de haber estado drogado.

Los tres se hunden en un pozo de remordimientos inexpresables, y se puede imaginar que podrían permanecer así por mucho tiempo, atrapados por la incapacidad de comprender lo que pasó. Pero a los 13 minutos aparece Rose (Carey Mulligan), la novia de Bennett, también de 18, que ha quedado embarazada de ese único encuentro y que no tiene familia ni lugar donde vivir.

Ella es el motor dramático de la historia. La familia quebrada exhibe sus grietas ante Rose. El padre la acoge sin aceptar que se hable de Bennett; la madre no la quiere ni desea que nazca el hijo que espera; el hermano menor la mira con cierta indiferencia. Cada uno está alienado en su propio universo, haciendo lo que su perturbado instinto le indica para tratar de salir del pozo.

La directora Shana Feste filma de una manera limpia y funcional. Su cámara está siempre a cierta distancia de los personajes, buscando la manera de exponer el desquiciamiento de sus acciones sin juzgarlos. Más que desentrañar su psiquis, muestra el efecto del dolor. Más que medir su integridad, pone en pantalla la disolución de sus certezas.

Es posible que no haya muchas maneras de filmar el dolor, y un dolor de esta clase quizás esté en el borde de lo infilmable. Una de esas maneras es dar tiempo a los personajes, dejar que ellos emerjan desde los actores como no lo harían en otra situación. Shana Feste les otorga planos inusualmente largos para que creen el dolor (como ocurría, por ejemplo, en la memorable En el dormitorio, con la inmensa actuación de Tom Wilkinson) y se puede debatir si Brosnan y Sarandon salen totalmente airosos del desafío. Pero es claro que tienen momentos que otras películas no les han brindado.

Prueba de amor -un título casi tan malo como el original- no es la mejor cinta que se haya rodado sobre la pérdida de un hijo. Lucha, dentro de su convencionalismo -flashbacks innecesarios, música manipulatoria, desenlace- por transmitir algo muy difícil. Y el respeto con que lo intenta es un valor en sí mismo.

The Greatest

Dirección: Shana Feste. Con: Pierce Brosnan, Susan Sarandon, Johnny Simmons, Carey Mulligan, Aaron Johnson. 100 minutos.